MISCELÁNEA DE PENSAMIENTOS HERMÉTICOS. Francisco Ariza

viernes, 9 de marzo de 2018

LA SAGRADA FAMILIA


La primera vez que una imagen me hizo tener, por decirlo de alguna manera, la “sensación” vívida del Misterio, fue la del Pórtico del Nacimiento de la Sagrada Familia de Barcelona, esa esbelta basílica creada por Gaudí y que parece que siempre se está construyendo, como el propio cosmos, la obra del Gran Arquitecto. Fue un instante fugaz en realidad, como cuando ves un cometa en el cielo y al pronto desaparece, pero el “recuerdo” de ese instante constituye un eje invisible desde entonces, y al que siempre recurro, como Ulises recurre y se enlaza al mástil para no ser raptado por el canto de las sirenas. Pero lo curioso es que no estaba pensando ni meditando en ello, como ocurre cuando intentas concentrarte en un símbolo o imagen que alude a esa epifanía, a ese hecho asombroso, que “sucede” sin más, constantemente, que está siempre presente en todo el tiempo y el espacio, en toda la Creación, y que lo envuelve todo: “Es” el Todo.

Bajo esa “mirada” es el centro el que envuelve a la circunferencia, que ciertamente es una imagen imposible, pero que es posible “concebir” con esa intuición sutilísima que la Inteligencia otorga de forma totalmente gratuita, ya que no se puede comprar lo que no tiene precio: lo recibes y lo aceptas. No hay más, y como afirma Federico González en alguna parte de su obra, “la libertad interior es incalificable”, ni puede prestarse a ningún tipo de juicio, pues como también dice el texto sagrado: 

con la misma severidad que juzgas, serás juzgado”.

Pero cuando estás lleno de “ti mismo” no tienes ya espacio para que el “ser sea”, para que “nazca en ti”, del vientre de tu madre arquetípica. Solo posees tus pobres y mediocres máscaras hechas con la complicidad del medio y con tu “vana erudición”, igualmente mediocre, para así “esconder” como una vergüenza a tu verdadera Persona, que es Una con el Misterio. Todos somos convocados en la Unidad, como la Sagrada Familia, que es un símbolo de ella. Francisco Ariza

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